Cómo usar un ecualizador

Antes de que una canción llegue a tu lista de reproducción, lo más probable es que haya sido mezclada y masterizada por un ingeniero de audio cuyo trabajo optimizó el sonido para que suene bien en cualquier dispositivo.

Desde luego, los ingenieros no saben si vas a escuchar con audífonos o en altavoces, por lo que procuran dejar un margen suficiente para compensar el sonido en la mayoría de las situaciones.

En otras palabras, los ingenieros saben cómo ecualizar el audio para que la música suene bien en la mayoría de los escenarios. En este sentido, si sabes lo que estás haciendo con la ecualización realmente podrás hacer que esta brille con unos simples ajustes.

 

¿Qué es un ecualizador?

Antes de entrar en detalles complicados para entender cómo usar un ecualizador, primero tenemos que saber qué es un ecualiador o, como se le conoce coloquialmente, un EQ.

EQ significa ecualización y se define como el proceso de ajustar el equilibrio entre los componentes de frecuencia dentro de una señal eléctrica. Una buena ecualización trata  de encontrar el equilibrio perfecto entre las frecuencias de tu música.

En un nivel práctico, si alguna vez has estado cerca de equipos de audio de cualquier tipo, al menos sabe cómo es un ecualizador, aunque no sepas bien cómo usar un ecualizador.

La mayoría de las personas reconocerán las perillas de graves o agudos en el automóvil o en algunos altavoces. Esas son las perillas básicas de un ecualizador.

Se vuelven un poco más avanzados una vez que te sumerges en un equipo de grabación profesional. Al deslizar o girar las configuraciones del ecualizador, puedes controlar la salida del rango de frecuencia específico que te interese. Esto te permite ajustar el sonido de una forma más eficiente.

 

Los basicos

Ahora que sabemos qué es un ecualizador, podemos entender cómo usar un ecualizador. Hay dos partes en un EQ que tenemos que conocer: la frecuencia central y el ancho de banda. La frecuencia central puede sonar compleja, pero solo se trata de seleccionar la frecuencia específica que queremos ajustar. Por su parte, el ancho de banda se refiere a qué tan estrecha es la selección para los ajustes que deseas realizar.

Si subes a un auto y ves las perillas de graves y agudos, generalmente tienen un ancho de banda muy amplio. Si quieres apuntar a un rango de frecuencia muy específico, tener un ancho de banda más estrecho te permitirá lograr efectos más específicos.

 

Cómo ajustar el sonido con un EQ

Hay dos formas de ajustar el sonido con un ecualizador. El primero es hacer que la frecuencia objetivo sea más alta aumentando el volumen (amplitud) de un rango específico. En este caso solo estás aumentando la salida de un rango de frecuencias que quieres escuchar más. Por otro lado, también puedes disminuir la salida de un rango de frecuencia específico que se escuche menos.

Cortar es mejor que aumentar

Como regla general, cortar es mejor que aumentar. Si aumentas demasiado, puedes introducir distorsión, que es lo contrario de lo que estamos tratando de lograr cuando ecualizamos una pista.

Por otro lado, aumentar también tiende a dar como resultado una pérdida de claridad y, en algunos casos, puede dar lugar a algunos problemas de fase extraños.

En resumen, es una mejor práctica aumentar la salida maestra y luego cortar las frecuencias que quieres ajustar. Si se hace correctamente, esto te dará el mismo resultado mientras mantienes todo por debajo del umbral de distorsión.

 

Cuáles elementos afecta el EQ

Ya sea que quieras más graves o menos platillos, debes saber más o menos dónde se encuentran cada rango de frecuencia para que puedas afectarlo directamente y lograr el efecto que quieres.

El sonido que generan casi todos los instrumentos se encuentran por debajo de los 10 kHz, a excepción de los platillos y cimbales que pueden subir un poco más. Los subgraves generalmente están entre 20 Hz y 60 Hz.

Aunque es difícil de escuchar los graves más profundos, físicamente podrás sentirlos cuando el aire empuja si tienes un woofer lo suficientemente grande. Luego está el bombo y el bajo que luchan por el espacio en cualquier lugar entre los 60 Hz – 250 Hz.

La guitarra eléctrica promedio y las voces masculinas y femeninas (con diferencias obvias) se pueden encontrar aproximadamente entre los  80 Hz y 1 kHz. Un área a la que debes prestar especial atención es el rango entre 250 Hz y 1 kHz.

Como puedes ver, hay muchos instrumentos que se encuentran en este rango, por lo que agregar demasiado énfasis aquí puede hacer que una canción se sienta turbia, mientras que quitar demasiado crea una sensación de vacío.

 

Encuentra las malas frecuencias

En lugar de buscar las partes de una pista que te gustan y luego aumentarlas, busca las partes de la pista que molestan tus oídos. Luego, córtalos.

Por lo general, puedes hacer esto con un ancho de banda estrecho y avanzar hasta que encuentres un ruido que sea particularmente fuerte o que entre en conflicto con algo más que quieras que tenga más protagonismo. sLuego, puedes cortar esa parte.

Esto elimina los aspectos desagradables de tu música sin los efectos secundarios que conlleva el aumento (introducción de ruido y distorsión). Cuando hayas terminado, puedes elevar el volumen maestro general hasta un volumen agradable y aún así tener una mezcla de sonido natural.

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